Técnicamente sigues aquí, sobre todo por pura terquedad.
Panorama
Has sobrevivido cómodamente a varias modas, a un par de gobiernos y a casi toda tu propia paciencia. Tus articulaciones dan ahora el parte meteorológico diario, y anuncias cada crujido nuevo como si fuera una noticia de última hora. Te acuerdas de cuando las cosas se hacían para durar, y lo explicarás, sin que nadie te lo pida y con todo lujo de detalles, a cualquiera que tengas cerca. La tecnología nueva te parece una ofensa personal, y llevas apuntes detallados sobre cómo se comporta la juventud de hoy. No es que seas infeliz, es que eres magnífica y rotundamente de ideas fijas. El mundo que se ponga al día o que se baje amablemente de tu jardín.
Señales reveladoras
Espera, ¿esto tiene base científica?
Más o menos sí. Cada respuesta se apoya en psicología real: la edad que sientes (edad subjetiva), cómo nos serenamos con los años (el principio de madurez) y qué perseguimos cuando el tiempo se siente largo o corto (la teoría de la selectividad socioemocional). La idea de edad mental viene de los primeros trabajos de Alfred Binet. Luego lo mezclamos todo en un veredicto alegre que desde luego no es un diagnóstico.